Por qué los sheriffs, los fiscales y los pastores se oponen a este proyecto de ley sobre criptomonedas

La Biblia advierte que las sociedades no son juzgadas simplemente por su riqueza o poder, sino por cómo protegen a los vulnerables.
Repetidamente, las Escrituras condenan los sistemas que enriquecen a los poderosos mientras dejan a los inocentes expuestos a la explotación. "¡Ay de los que dictan leyes injustas!", escribió el profeta Isaías. Jesús mismo reservó algunas de sus palabras más duras para aquellos que dañaban a los niños y se aprovechaban de los débiles.
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Esa responsabilidad moral debería guiar al Congreso mientras debate el futuro de la regulación de las criptomonedas y los activos digitales.
No hay duda de que los activos digitales y las tecnologías de cadena de bloques (blockchain) encierran una enorme promesa y ayudarán a Estados Unidos a seguir siendo el líder mundial en innovación financiera. Las tecnologías emergentes amplían las oportunidades económicas, modernizan los sistemas obsoletos y ayudan a preservar la competitividad estadounidense.
Los cristianos no deben temer a la innovación.
Pero la innovación sin rendición de cuentas acaba volviéndose peligrosa, especialmente cuando las lagunas legales son explotadas más rápido de lo que los gobiernos pueden cerrarlas.
Es precisamente por eso que muchas organizaciones policiales, defensores y líderes religiosos están expresando su preocupación por algunas partes del proyecto de ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (Digital Asset Market Clarity Act) que se encuentra ante el Congreso.
La preocupación es si el Congreso está creando exenciones regulatorias que los traficantes, los cárteles, las redes de ransomware, los depredadores en línea y las organizaciones criminales transnacionales podrían utilizar para ocultar dinero y evadir la rendición de cuentas.
La Asociación Nacional de Sheriffs advirtió recientemente que la legislación podría eximir a los mezcladores (mixers), los ‘tumblers’ y las plataformas de finanzas descentralizadas de las regulaciones clave contra el lavado de dinero, debilitando la capacidad de las fuerzas del orden para rastrear transacciones ilícitas y recuperar fondos.
La Asociación Nacional de Fiscales de Distrito advirtió que la Sección 604 podría "impedir gravemente" la capacidad de los fiscales para perseguir la actividad delictiva que involucra activos digitales, incluyendo a los cárteles de la droga, los grupos de ransomware y las redes de explotación infantil que dependen cada vez más del anonimato de las criptomonedas.
La Asociación Nacional de Fiscales Federales Adjuntos de los Estados Unidos emitió alarmas similares, advirtiendo de "limitaciones peligrosas" en las facultades de aplicación de la ley utilizadas para combatir la trata de personas, la distribución de fentanilo, la financiación del terrorismo y la evasión de sanciones.
Estas no son voces marginales hostiles a la innovación. Son personas que protegen a nuestras comunidades.
Y las víctimas no son teóricas.
Son niños explotados en línea. Familias devastadas por estafas. Comunidades asoladas por el fentanilo. Migrantes vulnerables que son blanco de criminales transnacionales. Mujeres y niños atrapados en redes de trata.
Como pastor, no puedo separar este debate de las realidades morales que toca.
La trata de personas no es simplemente un asunto policial. Es un ataque directo a la imagen de Dios en otro ser humano.
La tradición cristiana enseña que el gobierno tiene un papel en refrenar el mal y proteger a los inocentes.
Algunos defensores presentan cualquier esfuerzo por fortalecer la supervisión como "anticripto" o "antimercado libre". Pero Estados Unidos nunca ha funcionado bajo la creencia de que los mercados deban existir sin reglas ni rendición de cuentas.
Exigimos salvaguardias en la banca porque los sistemas financieros pueden ser explotados por criminales. Regulamos el comercio porque la libertad económica, desvinculada de la responsabilidad moral, acaba perjudicando el bien común.
Los activos digitales no deberían recibir una exención especial de los principios que rigen otras partes de la economía.
De hecho, las barreras de protección responsables son las que permiten que la innovación florezca de manera sostenible.
Los mercados prosperan cuando la gente cree que los sistemas son transparentes, responsables y se rigen por el estado de derecho. La innovación se fortalece cuando los malos actores no pueden convertir las nuevas tecnologías en armas contra los vulnerables.
El Congreso puede hacer lo correcto apoyando la innovación responsable de los activos digitales, al tiempo que fortalece las protecciones contra el lavado de dinero, preserva las herramientas de investigación para las fuerzas del orden y garantiza que los sistemas de finanzas descentralizadas no se conviertan en refugios seguros para las empresas criminales.
Estados Unidos no tiene que elegir entre el progreso tecnológico y la protección de las personas vulnerables frente a la explotación. Somos más fuertes cuando ambos coexisten.
Y como cristianos, nunca debemos aceptar una visión de la innovación que deje atrás a los vulnerables en nombre de la velocidad, el lucro o la pureza ideológica.
El reverendo Gabriel Salguero es presidente de la Coalición Nacional de Evangélicos Latinos (National Latino Evangelical Coalition) y pastor de la iglesia The Gathering Place en Orlando, Florida.