La gloriosa indulgencia revolucionaria

"¡En el espíritu de buena voluntad!", comienza la nota publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba este 12 de marzo. En ella se da a conocer el comienzo de las excarcelaciones de un indefinido grupo de presos (que todos queremos entenderles como presos políticos). ¿No sería más preciso haber escrito "a causa de la debacle sin salida"? Claro, eso dejaría fuera lo impresionante de citar una frase con procedencia espiritual, bíblica y usada a menudo en el contexto secular para referirse a esa paz mundial que toda la humanidad anhela. Echar a volar una paloma con pinta religiosa aumenta las posibilidades de que muchos pacificadores ingenuos se sumen a la causa.
Hay que admitir que emplearla se constituye un comienzo perfecto ante la comunidad internacional. Necesitan aparentar que el visto bueno del Vaticano es una garantía de que el actual tirayjala entre el gobierno cubano y los Estados Unidos vaya navegando a buen puerto; ya que el mundo entero está preocupado por las guerras. Así nadie se quejará si al final hay dictadores indultados, junto a represores y ladrones del erario público. En definitiva, esa es la posibilidad que un puñado de vividores comunistas necesita dejar abierta, por si las moscas.
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Bueno, tengo que confesar mi alivio de que no encabecen su comunicado con: “En el espíritu revolucionario” o “Condenamos enérgicamente”; rebosantes de esa abundante petulancia que los caracteriza. Eso parece significar que ellos también avistan que el final se acerca.
Magnanimidad
Según el MinRex, en Cuba comenzarán a ser liberados 51 presos más. Y digo “más”, porque hacen mención de que, en los últimos 16 años, el gobierno ha indultado a ¡19 905 presos! (“Desde el año 2010”, 9905; y “en los últimos tres años… otras 10 mil personas”)1. ¡Estoy asombrado ante tanto derroche de magnanimidad! Pareciera, de repente, que Cuba va a la cabeza de todos los países en materia de excarcelación.
"51". 51 de 1214 que constan actualmente como presos políticos. Sin contar esos que pueden haberse escapado a los organismos veladores de los derechos humanos –a los que nunca permiten acceso–, o al periodismo independiente –víctima constante del hostigamiento y la represión de la Seguridad del Estado–. No me cabe duda que otros tantos casos se desconocen a causa del temor de los familiares, o por pertenecer a pequeños pueblos que ni siquiera tienen cobertura telefónica. Dios sabe qué sucede en esos lugares donde unos pocos agentes del orden público ejercen el control a diestra y siniestra como mejor les place.
Si le restamos 51 a 1214, nos quedan –o más bien le quedan– 1163. 1163 seres humanos que aún se encuentran en lo más profundo del infierno comunista. 1163, como prenda para una negociación futura. 1163 rehenes para evitar las últimas consecuencias de una capicúa. Esa es la cruel realidad que no debería olvidar la comunidad internacional, los negociadores estadounidenses y hasta el propio Vaticano al que intentan seducir, con lisonjas, como mediador absoluto. Porque esa es la verdadera razón que el pueblo cubano teme: el poder absoluto e irrefrenable que ha tenido la tiranía comunista en 66 largos años cumplidos (¡la vida entera de muchos!), haciendo y deshaciendo sin rendir cuentas a nadie.
No me cabe dudas de que, al autollamado Estado revolucionario, le interese hacerse notar a la vanguardia de los indultos carcelarios; del mismo modo en que ha estado encabezando muchas otras listas. Los que conocen la historia de Ubreblanca, la vaca recontramegalechera bajo el directo patrocinio de Fidel, entenderán hasta donde logran falsear los números. La mayoría de las veces en que Cuba, desde el 59, ha gozado de los mejores índices en las estadísticas mundiales, lo ha hecho por métodos similares y por obra y gracia de la publicidad, tanto de la izquierda internacional como de ciertos socios adquiridos en múltiples y oscuros negocios.
Desamistad, amistad y conveniencia
En el comunicado del MinRex se alude a las "estrechas y fluidas relaciones con el Vaticano". Algo así como que cada mañana toman el café en la misma mesa y saludan a sus respectivas madres y familias. Un énfasis para funcionar a modo de parche, antes de que saliera la rotura. Porque, sólo horas después, Díaz-Canel ofreció un discurso en el que -¡por fin!- se reconocieron oficialmente las conversaciones que se han estado llevando a cabo con los Estados Unidos.
Suena como si estuviesen muy interesados en instalar en nuestras mentes un mensaje: “No vayan a pensar que cedemos al enemigo ¡ni un tantico así! Si van a creer algo, piensen que nos abrimos ante una convocatoria divina”; por si luego pueden usar esto al estilo de Nicolás Maduro Constantino Mora, o reclamar clemencia si el asunto se les va de control.
"Estrechas y fluidas", se escucha incongruente en relación a la confiscación de propiedades y la expulsión de muchos de los representantes del clero. Tampoco con ningunear o minimizar la obra de personalidades históricas por ser católicos practicantes. Mucho menos, el mencionarles -junto a todas las demás ramas del cristianismo- como un rezago burgués y capitalista.
"Estrechas y fluidas" no me parecen palabras descriptivas de la realidad vivida por muchos. Desde que tengo uso de razón, recuerdo cuán mal se han dedicado a hablar del catolicismo y del Vaticano. En las escuelas, en los centros de trabajo y en todos los medios de comunicación. Recuerdo haberles escuchado insistir hasta la saciedad sobre su papel contrario al proceso revolucionario cubano, criticarles por su desempeño internacional al lado de la derecha, y ¡acusarles por no fundir el oro de sus reliquias y su arquitectura para acabar con el hambre mundial! Aunque tengo que reconocer que esto último fue antes de recubrir con el preciado metal parte de la cúpula del Capitolio, nada más y nada menos que en medio de otra de las tantas crisis económicas del país (de las que ya no se sabe dónde termina una y comienza la otra).
Claro que sería impropio no admitir que parte de esta postura con el Vaticano comenzó a cambiar hace unos años. Y, fue precisamente el oro, ¡digo!, el dinero quien abrió paso a la diplomacia. Sí, tan feo como se escucha. Don dinero. Ese personaje que tanto se esfuerzan por mencionar como uno de los males del capitalismo; y al que todavía algunos, mientras gozan de sus placeres, dicen aspirar a que desaparezca en el comunismo.
Hagamos unas líneas de memoria histórica: en medio de la gran depresión económica2 que comenzó a sufrir la isla caribeña luego del derrumbe del campo socialista (que subvencionaba su aparente éxito), el Partido Comunista ordenó en todos y cada uno de sus núcleos que sus miembros no podían ni chistar ante la decisión del gobierno de invitar al Papa, so´ pena de sucumbir sin la inyección económica que esto iba a representar. Y los militantes, de repente, activaron su memoria y su moral en modo selectivo, poniendo a un lado todo el anterior adoctrinamiento. Los necesarios dólares para que no se hundiera su preciosa revolución era necesario obtenerlos, ¡hasta –y sobre todo– del enemigo!
Claro que, más adelante, han existido varias escenas inentendibles. La mediación en el catastrófico acercamiento Obama-Raúl. Varias omisiones papales sobre el tema de la crisis cubana (aunque el sacerdocio cubano ha mantenido una crítica honesta y constante al sistema), y aquel memorable y criticado suceso en el que no se permitió pasar banderas cubanas a la misa del Ángelus. Pero, aun así, ni estas joyas paradójicas, ni el reciente recibimiento del canciller cubano Bruno Parrilla con un mensaje a nombre del presidente, debería bastar para catalogar las relaciones de "estrechas y fluidas". No sin un término honesto que sugiera la rectificación de una anterior política cubana al respecto, o la explicación de algún secreto mutuo que nos deje con la boca abierta.
Humanización verbal
"Personas privadas de libertad". ¡Vaya! Parece que ya cayeron en cuenta de que esos presos son personas. Todavía no se le nombran como presos políticos o presos de conciencia, pero –al menos– le llaman personas. No mencionan que eso de "personas" está en franca contradicción con que no tengan la posibilidad de expresar ni el más respetuoso disenso sin convertirse automáticamente en culpables. Tampoco admiten que ninguno tuvo posibilidad de un juicio justo, porque la separación de poderes no es un tema que le interese cambiar a los comunistas dentro de aquel “todo lo debe ser cambiado”.
Niegan la precaria alimentación y las terribles condiciones higiénico-sanitarias que estos y los demás reclusos enfrentan en la prisión. Se hacen los desconocedores de la negativa de las visitas y el acoso familiar como herramienta de control. Participan activamente del asesinato de reputación que se hace en los medios de prensa de su imagen personal (que llega, incluso, a la total deshumanización). Y creo que nunca serán capaces de reconocer la tortura; ejercida no ya –solamente– como método de obtención de información, sino como una herramienta de venganza y disuasión. A pesar de ello, podemos dormir tranquilos en los próximos días: ya se les ha reconocido oficialmente como personas.
Las otras partes del disfraz
"Todos han cumplido una parte significativa de la pena y han mantenido una buena conducta en prisión". ¡Cuánta benevolencia en premio de la disciplina! ¡Y qué tremendamente eficaz es la reeducación carcelaria revolucionaria dentro de prisión! ¡Sobrarían las historias de quienes no tendrían humanas fuerzas siquiera para discutir esto luego de tantas manos de palo!
“Constituye una práctica habitual”. Pues parece que encarcelar por pensar distinto constituye una práctica más habitual aun, porque liberarlos usualmente no avanza al mismo ritmo.
“Trayectoria humanitaria de nuestra Revolución”. Conocemos de sobra el rostro de la propaganda. Pero sabemos de la intensa y consagrada trayectoria de la Revolución cubana en la fabricación de expedientes con delitos comunes a las personas políticamente incorrectas –problemas ideológicos, les llamaban antes–. Es ya común la realización de juicios sumarios, la falsificación y manipulación de evidencias, los fusilamientos, la represión y la tortura física y psicológica… ¿Quién pudiese olvidar al asesino de la Cabaña o aquella caravana de la muerte luego de Girón? ¿Cómo vivir aceptando la inexistencia de la Umap o su máscara reeducativa? ¿Se puede ocultar aquel juicio sumario que inspiró la famosa epístola “Hasta aquí estuve con Cuba”? ¿Cómo entender los juicios amañados y las desproporcionadas condenas a tantos manifestantes pacíficos del 11J? Es larga la lista. Y en esos hechos sí que han logrado demostrar continuidad.
Conocemos también que todas las excarcelaciones suelen ser bajo amenaza. Sin salir de casita ni opinar nada, nadita en las redes sociales. O regresan a las menos cuarto. Estos procesos más bien parecen un cambio de la sanción anterior por una prisión domiciliar estrechamente monitoreada. Incluso, no es la primera vez que otorgan estos indultos 2 meses, una semana, 5 minutos antes que se cumpla su condena. Hace poco, luego de no darle la atención médica necesaria a uno de los presos políticos, le mandaron a morir a casa. ¡Y ese tuvo suerte de morir entre familia!
Cerrando con broche de oro
“Esta vez coincide con la proximidad de las celebraciones religiosas de la Semana Santa”. ¡Círculo cerrado! ¡Apelan nuevamente a la falsa paloma! Aspiran a que cierto sector entienda la excarcelación como una especie de trato y les dejen unas semanitas tranquilas. Da por pensar que podrmos encontrar a nuestros gobernantes, el fin de semana, de visita en algún templo; o que hasta pudiesen entregarnos una tarjeta, invitándonos a la celebración que va a realizarse en la iglesia de su abuelita. Sólo que lo dicen quienes por años prohibieron e intentaron desaparecer la Navidad.
Sí, los mismos que quitaron oportunidades de cargos públicos, carreras universitarias y trabajos profesionales a quien se atreviera a profesar su fe. Los mismos que humillaron por el mismo motivo a niños, adolescentes y jóvenes dentro de sus centros de estudios. Los que no han cesado la destrucción y confiscación de templos y propiedades de la iglesia, y que aún no han establecido una ley de culto en el país (estrategia que les permite sostener con mayor facilidad sus arbitrariedades en materia de religión).
Quienes continúan persiguiendo, sancionando y encarcelando sistemáticamente a líderes religiosos, son los que mantienen el cuento de la tolerancia comunista en la isla. Fraude monumental que instituyeron desde hace mucho, mediante Frey Betto y su libro Fidel y la religión, que continúa haciendo a muchos irse con la de trapo.
Como siempre hace la izquierda, usan la simbología religiosa como camuflaje a conveniencia. Saben que las masas se comportan esperanzadas cuando escuchan algunas palabras sagradas. Intentan hacerles saborear la posibilidad de que Saulo de Tarso no sea el único asesino que cambió su vida. Darles un indicio de que todo se encuentra ya en manos divinas.
La verdad de la verdad
Sin embargo, hasta ahora, sólo se han confirmado un puñado de excarcelaciones. La selección podría tildarse de aleatoria sino fuera por el marcado propósito de evitar a quienes entienden como líderes de opinión, los más emblemáticos. Nada tampoco de priorizar, planificadamente, a las mujeres y a los menores de edad; a los más afectados en salud; a los que, en casa, son esperados por hijos pequeños, familiares ancianos o enfermos que siempre han dependido de ellos.
Ellos no están ni preocupados por habérsele impuesto la obligación de soltar los 51. Fingir es la rutina común de su proceder. Saben que en menos de dos semanas tendrán el doble o más de presos por las mismas causas. En estos mismos días, con tantas manifestaciones en el país, han estado ocupaditos en comenzar a llenar las vacantes. La capacidad para fabricar presos políticos –de todo tipo– es lo que siempre le ha sobrado a este gobierno.
Lo que sí hace falta es que, a causa de esa vocación humanística que dicen tener –y que ratificó el presidente horas después de esta descarada nota–, todos estos dictadores y sus esbirros se desaparezcan ya del país.
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1. Es interesante notar que la redacción, de mínimo, oscurece el cabal entendimiento de la estadística; pues si se plantea con independencia la cifra de los últimos tres años, la primera debía –al menos– especificar cierto año en que termina el período. Sino, habría que asumir los 16 años como el período referido. Una aclaración necesaria, entendiéndose que el gobierno cubano no habla de estos asuntos cotidianamente; ni mucho menos, históricamente, suele responder con objetividad a preguntas sobre el tema.
2. Bautizada oficialmente con el eufemismo de Periodo Especial, para que no cundiera el pánico.
Este artículo ha sido publicado en colaboración con Atlántica Cuba.