Daddy Yankee lleva mensaje de redención a 2.000 reclusos en cárcel de máxima seguridad

El reconocido artista y ahora predicador Raymond Ayala, conocido globalmente como Daddy Yankee, visitó recientemente la Penitenciaría Estatal de Louisiana.
Según reportó Diario Cristiano Internacional, el boricua se dirigió a una audiencia de aproximadamente 2.000 reclusos en el centro penal de máxima seguridad conocido popularmente como "Angola".
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Un encuentro de fe en medio del confinamiento
Durante esta jornada organizada por el grupo misionero God Behind Bars, Ayala compartió con humildad su propia historia de redención ante los internos. El mensaje central se enfocó en que el valor de una persona no reside en los errores cometidos en el pasado, sino en el diseño eterno que el Creador ha depositado en cada vida.
Ante una multitud que escuchaba con atención, el exponente urbano fue enfático al declarar que su motivación para estar allí era estrictamente espiritual. En medio de su intervención, el boricua afirmó con convicción: “Conozco sus dificultades, conozco sus trasfondos, pero lo que me trajo aquí es el amor de Jesucristo”.
La libertad espiritual más allá de los barrotes
Ayala aprovechó su influencia para explicar que la verdadera esclavitud muchas veces no es la que imponen los muros físicos, sino la que reside en el interior del alma humana.
Al reflexionar sobre la paz que ha encontrado en su nueva etapa de vida, el cantante sostuvo que: “La presencia de Cristo me hizo libre porque la peor prisión no tiene barrotes, está en el corazón”.
En un gesto de solidaridad con la población carcelaria, el artista les aseguró que su presencia allí respondía a un llamado directo de Dios para recordarles que no han sido olvidados.
Durante el evento, Ayala también recordó sus inicios y cómo su impulsividad juvenil fue transformada radicalmente por el poder divino.
Un llamado a la esperanza y la eternidad
El evento culminó con un tiempo de oración colectiva donde se resaltó que la gracia de Dios no tiene límites geográficos ni barreras institucionales. En sus palabras finales de aliento, Ayala aseguró a los presentes que su vida tiene un valor incalculable ante los ojos de Dios.
Como bien señaló el artista al describir el impacto del Espíritu Santo en aquel recinto de máxima seguridad, el mensaje de salvación trasciende lo temporal. El artista concluyó destacando el impacto espiritual del momento con una frase contundente: “La gracia entra en la celda, y entra en la eternidad”.